‘Big Papi’, el ‘Big Octubre’ de Red Sox

Foto tomada de whio.com

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Un partido en Fenway Park contra  New York Yankees en 2008 se demoró debido al clima y por el dugout de Boston Red Sox pasaban periodistas, jugadores y entrenadores a conversar y observar el cielo tenebroso y lluvioso. De repente, un pelotero sentado, serio y con mirada intimidante, como cuando se para a batear. Pero era lo opuesto a lo que minutos después mostró: amable al responder, risas al hablar de su paternidad contra los ‘Bombarderos del Bronx’ y se despidió con cordialidad.

En 2010, la misma cara se presenció en un clubhouse en Seattle. Ahí estaba de pie, el corpulento de 1.93 metros, David Ortiz, atendiendo las preguntas, sin obstáculos nuevamente. La misma buena energía de un Home Run Derby cuando apoya a sus compatriotas o latinoamericanos y les bromea. Estadio al que vaya, saluda y abraza a otros colegas. “Gente de la liga y que ha pasado por otras franquicias comentan que es la mejor estrella que los ha rodeado”, dijo el lanzador Jon Lester.

Da lo máximo cada vez que se viste de ‘patirrojo’. Es líder,  importante en el reciente título de la Serie Mundial que Red Sox le ganó a Saint Louis Cardinals y que dejó a Ortiz, un ídolo en Boston, como el Jugador Más Valioso: promedio de .688 (11-16), dos jonrones y seis impulsadas.

Además, luchó contra la defensa y movió sus piernas con el corazón, y dio discurso a sus compañeros para motivar y conseguir la victoria que igualó el Clásico de Otoño 2-2. Podía ser la última vez de formar parte del gran evento, mejor no lo pudo aprovechar

Actúa como bateador designado, un histórico de ese puesto,  y se acerca a los 38 años, el 18 de noviembre. Le queda igual un año de contrato con Boston, al cual se ha entregado desde 2003.

“Es un equipo con mucha historia y tradición. La ciudad lo quiere mucho, y te admiran. Casi que he nacido acá, soy uno más. La gente me lleva en la buena. Claro, tengo poca privacidad. Me gusta quedarme en casa con mi familia. Por eso hago poco, pues entreno, viajo y juego”, expresó.

Su sentido de pertenencia con Boston lo llevó a dirigirse a los hinchas luego de los atentados de abril : “Esta es nuestra –palabra fuerte- ciudad. Nadie va a controlar nuestra libertad”. Parte de aquella declaración la repitió el miércoles en la premiación.

“Lo que significa para la organización y la ciudad. No me imagino jugar sin él. La manera en que camina y habla, todos los ojos se centran en él”, resaltó John Farrell, mánager de Red Sox.

Amor por la pelota y el bateo oportuno

David Américo Ortiz Arias es dominicano, nació en Santo Domingo en 1975, y es el mayor de cuatro hijos de Américo Enrique y Ángela Rosa, fallecida en 2002 en un accidente de carro. El tener hermanos menores precisamente le desarrolló el liderazgo, pues sus padres le solicitaban no descuidarlos.

Practicaba béisbol y baloncesto, admiraba a Michael Jordan y en los diamantes seguía mucho a los hermanos Ramón y Pedro Martínez, el segundo futuro compañero en Red Sox.

Enrique jugó béisbol. “Me enseñó cómo era”, recordó David, quien probó el campocorto, sin embargo su condición física se destinó a los batazos largos fundamentalmente.

Pasó por el colegio Estudia Espaillat y al terminar Seattle Mariners se lo llevó y lo mantuvo hasta 1996 porque lo cambió a Minnesota Twins. En 1997 vio sus primeros turnos en el máximo nivel. “Jugué con él cinco campañas en Minnesota, es el hombre más gracioso”, describió Torii Hunter de Detroit Tigers.

En 2002 pegó 20 jonrones e impulsó 75 carreras y se venía el primer  arbitraje. Twins, sin posibilidades de pagarle un mejor salario, lo dejó ir. Boston lo firmó para 2003  y se consolidó más cuando hubo bajo rendimiento de Jeremy Giambi y un cambio de Shea Hillenbrand a Diamondbacks de Arizona. El camino se despejaba para la leyenda del ‘Big Papi’, apodado así debido a su tamaño y porque usaba mucho el término ‘papi’ para referirse a la gente. ‘Big’ se ajusta a la perfección a 2004: empujó a la novena a remontar el 0-3 contra Yankees y después vino la barrida en Serie Mundial a Cardinals y Red Sox acabó con 86 años sin festejos.

Le encanta destruir pelotas y no se detiene en el mes de Halloween, cuando más se crece, y se puso su segundo anillo en 2007 frente a Colorado Rockies. Con su tercer título en 2013, se ganó un nuevo apodo: ‘Cooperstown’, la ciudad del Salón de la Fama.

En 17 temporadas ha acumulado 431 jonrones, 1.429 empujadas y un promedio de .287. En postemporada: 17 cuadrangulares, 60 remolcadas y batea para .295.

Pruebas y colapso

No todo ha sido vuelacercas. El New York Times reportó en 2009 que su nombre figuraba entre los jugadores que no pasaron unas pruebas que se suponía serían anónimas en 2003 con el propósito de determinar si era necesario establecer una política antidopaje. Ortiz en su momento explicó que todo podía estar relacionado con unas “vitaminas y suplementos legales”, pero nunca esteroides.

Los votantes para el Salón de la Fama son estrictos, así una sanción no se haya aplicado o los señalamientos y sospechas sean de temporadas de ausencia de mano dura.

Tuvo también cuestionamientos luego del colapso de Red Sox en 2011, cuando el equipo tuvo un nefasto septiembre y no clasificó a play offs. Un día indicó que pensaría firmar con Yankees, una situación que sacó al otro ‘Big Papi’, el disgustado. A los medios les manifestó lo incómodo que se encontraba con las historias y dramas que surgían todos los días en torno al fracaso.

Esa faceta volvió en 2012 cuando se publicó que el clubhouse era “tóxico”. De nuevo, fue directo con su molestia, independiente si el tiempo le diera o no la razón. “Esto es una organización a la que no se viene a hacer cualquier cosa que se desee. Por qué (el periodista) no me pregunta primero”.

Ortiz y Colombia

La televisión es su mejor referencia de Colombia. “Oye, sí que tienen mujeres bonitas”, dijo alguna vez. Y de eso fue testigo en la serie las Mujeres de la Mafia, la que no se perdía. “Es que siempre llegaba a mi casa, prendía el televisor y la veía. Lo de la trama no es novedad. Nuestros países tienen muchos problemas, incluso el mío, que como Colombia quiere salir adelante”.

Ortiz vivió la época en Red Sox del cartagenero Orlando Cabrera en 2004 y del barranquillero Édgar Rentería en 2005. “Édgar es una buena persona, alegre y buen jugador. Cuando estuvo acá hicimos buena amistad. Siempre me decía que fuera a Colombia”.

Ortiz ya sabe lo que se siente ser el Jugador Más Valioso de una Serie Mundial, tal como Rentería en 2010.

Foto tomada de newswhip.com

Foto tomada de newswhip.com

Foto tomada de ctpost.com

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*Agradecimientos a Lisandro Rengifo, periodista de EL TIEMPO, que compartió unas declaraciones de una conversación que tuvo con David Ortiz, las cuales se utilizaron en este perfil.*

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Acerca de Carlos Amador

Periodista colombiano. Nací y crecí en Bogotá. Colaborador del periódico El TIEMPO y de 306Radio (programas 'Béisbol a 2600 metros' y 'Blitz306'). Con una adicción muy sana: béisbol. Twitter: @yankeerolo Correo: beisbol2600metros@gmail.com
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